Cosas buenas:
- No tienes que descargarte canciones ni nada por el estilo
- La calidad es muy buena y la variedad de música que hay es casi inacabable
- Es increíblemente fácil de utilizar, nada comparado con iTunes ni nada por el estilo
- Puedes hacerte tu propia lista y compartirla con la gente
Cosas no tan buenas:
- Si buscas algo muy freak no creo que lo encuentres
- Te meten alguna cuña publicitaria en medio de canción y canción (de Amnistía Internacional y de la versión de pago del propio programa, pero no supera las 2 cuñas por cada media hora, tres cuartos)
- Necesitas que alguien te invite para poder descargártelo
Bueno, pues eso, que canela! Otro buen ejemplo de “programa libre” ![]()
Eso sí, echarle tiempo porque cuesta un poco pillar el truco.
]]>El último tema que ha salido a debate va relacionado con las motivaciones humanas, especialmente a la hora de escoger entre un producto u otro de su misma categoría. Lesmes comentaba que “es posible que el consumidor no se beneficie de comprar emociones”.
Hasta la fecha, una de las teorías sobre motivaciones humanas que más ha hecho avanzar a la publicidad es la Pirámide de Maslow. Dicha teoría, si se traslada al mundo de la publicidad y el marketing, lo que significa es que: una vez las necesidades básicas están cubiertas, aparecen otras necesidades más personales, más emocionales (por decirlo de alguna manera), y son estas necesidades las que tienes que provocar y comunicar a la sociedad para que se decante por consumir tu producto o servicio.
Como he dicho, esto ha funcionado hasta hace relativamente poco tiempo. Como entiendo de lo que bien dice el Marc, el consumidor es cada día menos inocente, en gran parte por el bombardeo insistente publicitario al que ha estado expuesto durante mucho tiempo, y por esa razón es más que probable que los cánones de comunicación tengan que cambiar. Y no sólo me refiero al mundo de la publicidad, sólo hace falta echar un vistazo a los mass media y los canales que actualmente utiliza la gente para informarse (muchos de ellos nuevos, propiciados por internet).
Pero, desde mi punto de vista, creo que esto la publicidad ya lo sabe, el problema proviene de muchos anunciantes que aun no ven muy claro ese desarrollo. Aún así, creo que siempre hay que diferenciar la buena de la mala publicidad.
Os dejo un ejemplo actual. Para mi gusto, la nueva publicidad de Carrefour ha dado en el clavo sumando aspectos racionales y emocionales:
Lo primero: Gracias Marc por tu comentario =).
Entiendo lo que me dices y creo que tienes razón, me ha encantado la frase “la publicidad está obsesionada por el continente”. Pero, aún así, intentaré dar sentido a ese sinsentido de la publicidad que comentas, a ver si lo consigo.
El caso es que, no hace muchos años, toda la gente de una ciudad sabía quien era el mejor sastre, y cuando se disponían a gastar dinero en un buen traje sabían donde tenían que ir. El problema para el sastre vino cuando aparecieron, primero uno y después un montón, de nuevos sastres que trabajan igual de bien que él, y para más inri, más barato.
Equivocadamente, o no, el sastre pensaba que rebajar el precio del producto rebajaría también su imagen, y los señores más distinguidos que seguían acudiendo a su establecimiento (porque les sobraba el dinero) se pensarían que al rebajar el precio de los trajes seguro que las telas usadas serían peores. Entonces, ¿cómo seguir manteniendo el precio sin perder clientela?
Cuando las diferencias a nivel técnico son nulas, no queda más remedio que irte, como dices, “por las ramas”, lo que pasa es que en publicidad le dan un nombre más poético: apelas a las emociones, a los sentimientos.
Ya no valía el eslogan “Los mejores trajes de la ciudad” (sobretodo porque era mentira, ya habían igual de buenos), ahora el eslogan debía ser “Los trajes que te han acompañado toda tu vida” o “La sastrería donde te sientes como en casa” (agradecería algún comentario con un eslogan mejor, que hoy no estoy en forma).
Lo que pasa ahora es que las diferencias técnicas entre productos de un mismo sector son casi inexistentes. Una compresa Evax y otra Ausonia son exactamente iguales, utilizan el mismo envase y casi los mismos colores, pero una marca te vende comodidad y otra limpieza, y aquí es donde está la elección.
¿Por qué muchas marcas han decidido desbancarse y anunciar el precio? El caso que comentas de Dacia Logan es brutal, personalmente me encanta porque es la suma de: sencillez+funcionalidad+cachondeo. Ahora hay muchas marcas de coches que, visto lo visto, han decidido también anunciar lo baratos que resultan algunos de sus modelos (Polo, Yaris, etc.)
Desde mi punto de vista lo hacen porque ahora al dinero también tiene un punto emocional importante. No digo que antes no lo tuviera, sino que en tiempos de crisis la gente valora mucho muchísimo ahorrarse lo que sea, y lo mismo le da los valores que se le suponen a cierto producto.
Pero a algunas marcas todo eso les da igual, y prefieren hacer spots, considerados casi casi obras maestras (por algunos), que no pueden ser más emocionales. Algunos de mis favoritos son los de Sony Bravia, os dejo un ejemplo. Cada vez que lo veo me alucino de sólo pensar en el rodaje.
También añado una batería de 3 spots hechos por Danone en un intento de abogar por su marca. En comparación con los expuestos en el post anterior encuentro que tienen más sentido, entre otras cosas porque es un discurso que proviene directamente de la marca, y porque, tratándose como es de publicidad, es curioso ver un buen uso de la vertiente racional para basar un discurso. Sobretodo teniendo en cuenta el mercado que es: los lácteos, que resulta uno de los más castigados por las marcas blancas.
]]>Como muchos saben estoy estudiando publicidad, ya casi casi acabando, y la verdad es que cualquiera que tenga una conversación conmigo lo notará al instante. Por suerte o por desgracia, conocer el tema de la manera en que lo conozco me hace pensar siempre desde un punto de vista muy marquetiniano (yo te hablo de públicos objetivos hasta cuando me refiero a bocadillos).
El caso es que, últimamente, me he visto envuelta sin quererlo en más de una disputa sobre marcas y marcas blancas. Antes de nada es necesario que diga que me considero consumista de marcas blancas, que bebo leche Dia y las patatas que más me gustan son las ruedas de Mercadona. Pero esto no significa que renuncie a las marcas: los cereales tienen que ser Special K y el champú H&S Cítricos.
En estos tiempos de crisis que corren es normal que el que más y el que menos busque ahorrarse algunos euros en su compra, que básicamente se resumen en el cesto de la compra semanal, ya que parece que cuesta más renunciar a marcas de moda (las zapatillas Nike, Adidas, Puma, Munich, Diesel o, incluso, XDye, que no falten). Y parece que, de la noche a la mañana, hayan salido adeptos fanáticos a las marcas blancas.
Lo cierto es que las marcas blancas (que no son más que productos que llevan la marca del mismo distribuidor o punto de venta) existen desde hace puff… o más. La única diferencia es que en los últimos años el número de distribuidores se ha multiplicado (hace algún tiempo los únicos súpers de tu barrio eran el Dia y el Caprabo) y su oferta de productos ha seguido el mismo desarrollo.
El por qué los productos de marcas blancas son más baratos que los que no lo son es una respuesta que merece otro post a parte. Pero, y resumiendo, lo que cree la mayoría de la sociedad es que se debe a la publicidad. Así pues, el razonamiento que hace mucha gente es el siguiente:
A mi me gusta x producto de tal marca. La publicidad que hace la marca encarece ese producto. Yo no compro ese producto porque es más caro que otros de su categoría, pero si no lo fuera lo compraría. Entonces: muerte a la publicidad!
Esto, hacedme caso, pasa.
Como entenderéis, para una persona como yo, que me tendré que ganar el pan futuro con la publicidad, escuchar esto me da pavor. Pero lo más terrorífico es escuchar lo que suele seguir a ese razonamiento: que le den por saco a las marcas, ya no las consumo más. Porqué claro, los que pagan a los publicistas son las marcas, y si las marcas no ganan, no pagan.
Yo no abogo por el consumo de marcas, entendedme. Pero no puedo dejar de sorprenderme cuando alguien empieza a despotricar sobre las marcas y la publicidad cuando es capaz de pagar una suma bastante alta por ser socio de algún club de fútbol. ¿Es que acaso ese club no es una marca? ¿Es que acaso el fútbol en si no funciona como una marca?
Todo este rollo, ¿para qué? El caso es que esta lucha de la sociedad vs. marcas que os comento está llegando a niveles preocupantes. Y las marcas, claro está, ya están empezando a atacar. Y la mejor manera de empezar es buscando aliados.
Así que, muchas de esas cadenas televisivas que han engrandado sus arcas a costa de anunciantes, se ven ahora haciendo campaña a favor de sus marcas. Aquí os dejo una muestra de los miniespacios dedicados que podéis ver estos días en Telecinco, Antena 3 o Cuatro.
La verdad es que no sé si la jugada les va a ser muy favorable. Yo casi que creo que el tiro les ha salido por la culata viendo las primeras reacciones y comentarios de la gente. Y es que más valdría que las marcas se acercasen a la sociedad directamente y escucharan lo que tiene que decirles y se dejase de buscar aliados tan poco creíbles como las cadenas de televisión.
Con un poco de Bricomanía y a partir de 1300 euros, puedes tu tener tu kit solar fotovoltaico en casa (si además tienes casa). Es el precio más barato de los kits que he encontrado en una web que vende kits para instalar. El modelo más económico da para poco realmente, son 500WH/dia:
Pero hay modelos con más potencia. La suficiente para el consumo habitual de una vivienda o incluso más.
La gracia viene al instalarlo. Hace unos meses hicieron un programa de Bricomanía en el que detallaban los pasos para ponerlo en marcha.
Las placas puede durar hasta 50 años según he entendido leyendo hoy los periódicos. Por lo que un kit como el de arriba te saldría a menos de 2,2 euros al mes. Además aprenderíamos a valorar la electricidad, mucho más de lo que lo hacemos ahora.
Si no tienes casa tal vez te podrías apañar con un balcón o tejado comunitario. Lo del balcón depende de los metros cuadrados y del sol que reciba, supongo. Lo del tejado comunitario está claro que depende de lo amigos de lo ajeno que sean tus vecinos.
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